Cómo Manejar las Rabietas en los Niños

¿Cuántas veces hemos estado en algún lugar público y hemos visto la escena del niño tirado en el piso llorando, pataleteando y gritando mientras la madre – con los pelos de punta – no sabe si agarrar al muchacho por un brazo o si sale corriendo? Es una escena que nos llena de compasión y terror a la vez. Sin embargo, cuando aprendemos a manejar estas situaciones, las razones para sentirnos tan incómodos comienzan a disiparse.

En el artículo Comunicación Asertiva, discutimos algunas de las técnicas para lograr una comunicación efectiva. Pero, ¿cómo las aplicamos a un niño que tal vez no entiende porque no tiene el mismo nivel de vocabulario? Lo más importante es siempre tener presente la etapa de desarrollo y las habilidades del niño con el que se esté tratando. No es saludable exigirle al niño, un comportamiento más allá de su capacidad. Aun cuando para nosotros pueda parecer ilógico e irrazonable el comportamiento del niño, es muy posible que para él, ese comportamiento es totalmente cónsono con su razonamiento. Por lo tanto, es importante poder entender las etapas de desarrollo que nos permiten interpretar la conducta del niño e interactuar con él a un nivel en el cual el niño nos puede entender. Entonces, antes de comenzar a discutir el cómo vamos a manejar la rabieta, debemos entender qué es una rabieta y por qué ocurre.

La Rabieta

La rabieta es una expresión de molestia, frustración o incomodidad. Es una parte normal del desarrollo y ocurre porque, el niño o la niña, no tiene aún la capacidad neurológica de regular sus emociones. Algunas de las razones por las que ocurren las rabietas incluyen:

  • Hambre
  • Frustración
  • Enojo
  • Búsqueda de atención
  • Aburrimiento
  • Sueño

Estas razones pueden sonar familiares para nosotros, los adultos, pues también experimentamos estas situaciones y emociones. Piense en la última vez que intentó arreglar algo y no encontraba la forma. ¿Recuerda cómo se sintió? ¿Recuerda cuál fue su reacción? Tal vez usted pudo manejar la situación como todo un caballero o una dama. PERO, tal vez no. A lo mejor ahora es un poco más fácil entender lo que el niño o la niña siente cuando no puede satisfacer una necesidad, un deseo o se siente incómodo y para colmo no puede verbalizarlo. Por eso es importante ayudar al niño a canalizar sus emociones de una forma efectiva.

Previniendo la Rabieta

¿Cómo ayudamos al niño a manejar la rabieta? Lo primero es la prevención. Hagamos todo lo posible para que la rabieta no ocurra. Considere algunas de las siguientes recomendaciones:

Provea un Buen Ejemplo

Los niños aprenden principalmente a través del ejemplo de los padres. Entonces, haga el propósito de enseñarle al niño o la niña la forma correcta de manejar los sentimientos. Verbalice lo que siente y busque formas apropiadas de ventilar las emociones. Para más información sobre este tema vea el artículo Comunicación Asertiva.

Dele al Niño la Atención que Necesita

Es importante asegurarnos de que nuestros niños se sientan atendidos, que nos importan y que son amados. Esto no significa que el niño va a monopolizar su tiempo, pero si el niño siente que está siendo ignorado, éste va a buscar la atención; sea positiva o negativa. Entonces, ofrézcale cumplidos, celébrele sus logros y practique las destrezas de escuchar activamente cuando el niño le quiera hablar. Recuerde, esta etapa dura muy poco y debemos aprovechar mientras el niño quiera nuestra atención.

Valore su Independencia

Los niños entre los 1 y 3 años de edad están en la etapa de la independencia. Es el tiempo cuando estos niños están buscando diferenciarse de sus padres y comienzan a querer hacer las cosas por cuenta propia. Para minimizar la lucha de poder entre los niños y sus padres, éstos pueden ofrecerle opciones sencillas dónde el niño pueda escoger entre una variedad que ya sea aceptable para los padres. Por ejemplo, en vez de abrir la nevera y preguntarle al niño qué quiere tomar, el padre puede ofrecerle al niño la opción entre jugo o agua. De esta forma, el padre no se pone en una situación difícil y el niño no se siente abrumado por la cantidad de opciones o molesto por escoger algo que de todas formas no le iban a dar. Esta técnica se puede traducir a la ropa, programas de televisión o películas, juegos y mucho más.

Mantener lo Prohibido Fuera de la Vista

Si usted tiene objetos en su hogar o en el lugar dónde está que no le es permitido al niño agarrarlo o tocarlo, evite la lucha de poderes simplemente manteniéndolo fuera de la vista del niño. Es sencillo, lo que no se ve no se desea.

Planifique Actividades De acuerdo con la Edad y Destrezas del Niño

Cuando vaya a jugar o a planificar una actividad con el niño, hágalo tomando en consideración las destrezas del niño. Comience por lo más sencillo y luego vaya añadiendo niveles de dificultad hasta dónde el niño lo tolere. Si planifica una actividad para el niño que supera su nivel de desarrollo, la rabieta es casi segura.

Escoja las Batallas

Si la petición del niño es razonable, acceda a su petición siempre que se pueda. De esta forma, evita entrar en pleitos gratuitamente y cuando tenga que decirle que no al niño, éste peleará menos y usted estará más tranquilo o tranquila.

Conozca los Límites de su Niño

Los niños tienen un reloj interno y niveles de tolerancia al cansancio. Asegúrese de planificar sus actividades en momentos cuando sabe que su niño está más descansado y tranquilo. Si tiene que salir de forma imprevista, lleve todo lo necesario para que el niño se sienta cómodo. Tal vez le dé la sorpresa y se duerma en el camino.

Manejando la Rabieta

Cuando a rabieta ya está en proceso, ¿qué hacer?

  1. Mantenerse calmado o calmada.
  2. Identifique la razón de la rabieta.
  3. Atienda la necesidad del niño.
  4. Si el niño está buscando atención, sea gentil y firme sin mostrar demasiada atención a la conducta. (Ver Dele al Niño la Atención que Necesita)
  5. No trate de razonar con el niño en medio de la rabieta. Espere a que se calme y luego ayúdele a comunicarse.
  6. De ser posible y necesario, remueva al niño del lugar a uno más tranquilo y dónde no reciba demasiada atención de otras personas. Dígale al niño que podrá regresar al lugar anterior una vez se calme. (Timeout)
  7. NUNCA ceda a las peticiones del niño durante la rabieta. Hacer esto recompensa la conducta y puede esperar que las rabietas continúen por mucho tiempo.

Si necesita ayuda para manejar las rabietas de su niño, puede llamarnos para una cita a 787-528-2909. Si cree que su niño pueda tener alguna condición física o neurológica que pueda estar contribuyendo a las rabietas, visite al pediatra de su niño.

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